La muerte de un miliciano (Robert Capa, 1936)

Muerte de un miliciano

Muerte de un miliciano

La Leica III de Robert Capa capta el preciso momento en que una bala alcanza a un miliciano [1], registrando la imagen más famosa de la Guerra Civil española y la que para muchos es la mejor fotografía de guerra de todos los tiempos.

La foto fue publicada por primera vez en la revista Vu [2], para la cual Capa estaba cubriendo la guerra española, el 23 de septiembre. Curiosamente, a pesar de ser su foto más famosa, Capa nunca hablaba de ella, y se sentía responsable de la muerte del miliciano. En 1975, un libro publicado por el británico Philip Knightley aseguraba que la fotografía era un montaje, basando su afirmación en que ese día apenas hubo actividad en el frente, por lo que Capa salió con varios soldados para hacer algunas tomas, ente ellas la famosa foto, que sería un posado.

Desde ese momento la controversia sobre la famosa fotografía no paró de crecer y se han publicado numerosos estudios [3] tanto defendiendo como atacando la autenticidad de la imagen. En 1996, sesenta años después de la toma, se descubre la identidad del fotografiado: Federico Borrell García, natural de Alcoy, que tenía 25 años en aquel entonces. La comparación con fotos familiares no deja dudas, y diversos testimonios aseguran que, en efecto, Federico Borrell murió ese día en Cerro Muriano. No obstante, aún hay quien tiene dudas sobre si Capa realmente captó la muerte del miliciano, o fue un montaje, triste premonición de lo que sucedería más tarde ese mismo día.

Richard Whelan, uno de los mayores conocedores de la vida y obra de Capa, defiende en su biografía la autenticidad de la imagen, en base a diversos testimonios y amplios estudios, incluyendo la opinión del criminalista Robert L. Franks, detective jefe de homicidios del departamento de Policía de Memphis, para el cual la pose y la expresión del retratado le han convencido de que es prácticamente imposible que fuera una puesta en escena.

La teoría más aceptada es que, en efecto, el 5 de septiembre fue un día tranquilo, y por eso Capa salió con un grupo de milicianos a hacer algunas fotos por los alrededores, realizando varias carreras y simulando un asalto, hasta que de repente sonaron disparos y fueron atacados por tropas nacionales. Algunos sugieren que, dada la postura de Federico (que no parece estar corriendo en el momento de ser alcanzado, ni haber sostenido el rifle en posición de disparo o asalto), éste estaría posando para Capa justo en el momento en que fue alcanzado por un disparo, lo que explicaría los remordimientos del fotógrafo.

-Estaban haciendo payasadas -dijo él-. Todos estábamos haciendo el tonto. Lo estábamos pasando bien. No había disparos. Bajaban corriendo por la ladera. Yo también corría.
– ¿Les pediste que escenificaran un ataque?- preguntó Mieth.
– En absoluto. Estábamos contentos. Puede que estuviésemos un poco locos.
-¿Y entonces?
– Entonces, de repente, se convirtió en algo real. Al principio no oí el disparo.
– ¿Dónde estabas tú?
– Allí mismo, un poco adelantado y al lado de ellos.

A pesar de esta conversación recogida de su biografía, escrita por Whelan, muchos piensan que es falsa, que lo que estamos viendo es una actuación del soldado.

No obstante todo lo dicho, el que la fotografía sea un posado o una muerte real es algo que ha sido totalmente transcendido por la fuerza de la imagen. En palabras de Whelan: “Insistir en saber si en realidad la fotografía muestra a un hombre en el momento en que ha sido impactado por una bala es a la vez morboso y trivial. La grandeza de la imagen reside, en última instancia, en sus implicaciones simbólicas, no en su exactitud literal como un informe sobre la muerte de un hombre en particular”.

En 2003, Jan Arnorld, hijo de un fotógrafo de guerra, comenzó el rodaje de “Los héroes nunca mueres“, un documental sobre los milicianos y los fotógrafos de guerra, girando en torno a los protagonistas de esta imagen: Federico Borrell García y Robert Capa. Detalle curioso: la famosa foto no aparece en el documental, ya que la agencia Magnum y Cornell Capa, el hermano menor del autor, actuales propietarios de los derechos, no dieron su autorización.


[1] Cerro Muriano, Córdoba. 5 de septiembre de 1936. Primeras escaramuzas entre los regulares dirigidos por el coronel Saenz de Buruaga y los milicianos anarquistas llegados de Alcoy.

[2] Fotografía publicada el 5 de Setiembre de 1934; la leyenda decía lo siguiente: “El soldado caído. De repente, el avance del soldado fue interrumpido, una bala silbó y su sangre fue derramada en el suelo natal”

[3] Análisis de la imagen fotográfica de la Universitat Jaume I, Carta abierta de Luca Pagni (2004), Proving that Robert Capa’s “Falling Soldier” is Genuine: A Detective Story by Richard Whelan (2002)

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