Biografía, André Kertész: una mirada propia

El pasado 2 de Julio se celebró los 120 años del nacimiento de André Kertész, en Maestros de la Fotografía le rendimos homenaje con esta biografía especializada en la que tratamos de entender la obra de este maestro de maestros.

Para entender la obra de Kertész, hay que conocer su biografía. Su entorno, la gente que lo rodeaba, sus choques y roces con ciertos círculos. Lo que lo atraía y el por qué lo atraía.

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André Kertész en su estudio. (Bill Rauhauser, 1980)

Por, Jorge Meza [1] para Visión Fotográfica

Andor (André) Kertész nace en Budapest, Hungría, el 2 de julio de 1894. Es un fotógrafo muy reconocido por su estética he impecable trabajo. Mantuvo su espíritu libre y creativo aún en los momentos más duros de su vida,  defendiendo su obra y su visión de las cosas a toda costa. Además, sus esfuerzos para inventar, desarrollar y establecer el ensayo fotográfico le valieron la entrada a las paginas de la historia de la fotografía.

Kertész fue un fotógrafo autodidacta. Sus primeros trabajos fueron hechos por encargo para ser publicados principalmente en revistas en Europa y Estados Unidos. A pesar de ganar numerosos premios y reconocimientos; probablemente, por los problemas a los que se enfrentó los inicios de su profesión, consideraba que el público y la crítica no valoraban apropiadamente sus obras, un sentimiento que perduró según algunos, hasta su muerte.

Su carrera se divide en periodos, los cuales vivió en diferentes países: Hungría, Francia y Estados Unidos. Con una mirada poética y de sentimientos definidos, Kertész propone y reproduce en sus imágenes sentimientos y sensibilidades que pocos fotógrafos de su época podían transmitir. Siempre fue fiel a su credo: “Lo que siento, lo hago”; su postura e intenciones como artista no pueden reducirse a un proyecto estético, social o moral. Es un proyecto  que proviene  del alma. Como fotógrafo, Kertész tiene una capacidad incomparable para componer y encuadrar sus escenas, incluso luego de la toma con cortes y reencuadres. Pero la belleza de sus fotos proviene de su gran intuición y de un acercamiento al mundo de lo simple, de lo anónimo.

Primeros años

Kertez nació en el seno de una familia judía. Su padre Lipót Kertész era un vendedor de libros y su madre Ernesztin Hoffmann era ama de casa. Su padre murió de tuberculosis cuando él tenía 14 años. Luego de su muerte, su madre y sus dos hermanos se mudaron a la casa campestre del hermano de su madre llamado Lipót Hoffmann, en Szigetbecse, Hungria. Allí Kertész tuvo una juventud relajada, rodeado de paisajes pastorales.

Su tío Lipót pagó los estudios de Kertész en la Academia de Comercio hasta su graduación en 1912. Pero Kertész no tuvo ningún interés por esta carrera. Se sentía atraído por la idea de ilustrar revistas y por actividades como la pesca y la natación. Las fotografías que observaba en revistas lo llevaron a soñar con ser un fotógrafo. Esto iba en contravía de los deseos de su familia. Ser fotógrafo era ser nadie. Así comienza su primer periodo, el periodo Húngaro.

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André Kertész, Hungría, 1914.

Período hungaro (1912-1925)

“Inventemos lo que inventemos, Kertész siempre fue el primero”. Henri Cartier-Bresson

En 1912, cuando tuvo suficiente dinero, Kertész compró su primera cámara. Su familia estaba preocupada por el interés del joven en las artes y trataban de convéncerlo para que se quedara en el mundo de los negocios que era más lucrativo y benéfico para su vida.

Durante su tiempo libre, Kertész empezó a tomar fotografías a los campesinos locales, a los gitanos y los paisajes de la Gran Llanura Húngara. En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial y a los 20 años se alista como alférez voluntario. Cámara en mano [2] retrata la vida cotidiana de los soldados alejados del campo de batalla, y consigue imágenes sorprendentemente sutiles y alegres. Desafortunadamente, la mayoría de estas fotografías fueron destruidas durante la revolución húngara de 1919 [3].

A diferencia de otros fotógrafos de guerra, Kertesz se preocupaba por las vidas de los soldados fuera de combate. Herido de gravedad en un brazo, fue enviado a un hospital militar en Budapest, pero más tarde fue transferido a la ciudad de Esztergom, a un instituto de rehabilitación donde siguió trabajando con su cámara. Sus amigos soldados lo instaban a que les hiciese retratos, pero él se interesaba más por las formas torcidas y destellos reflejados en la superficie del agua cuando alguien se zambullía en la piscina del instituto. Aquí surge: Nadador bajo el agua. Esztergom. 1917. La única fotografía que sobrevive de una numerosa serie.

André Kertész, nadador bajo el agua. Esztergom. 1917.

André Kertész, nadador bajo el agua. Esztergom. 1917.

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André Kertész. Distorsión No. 147. Paris, 1933.

Este trabajo provocó que Kertész se interesara en las distorsiones de la imagen, lo que lo llevó a realizar una serie llamada “Distorsiones” a principios de los años 1930. Kertész permaneció lejos del campo de batalla durante el resto de la guerra. Finalizada ésta, regresó a trabajar en la bolsa de valores. Allí conoció a su futura esposa, Erzsebet Salomon (quien más tarde cambiaría su nombre por Elizabeth Saly). Durante este periodo y durante el resto de su carrera, Elizabeth sería su modelo e inspiración para muchas de sus fotografías.

Kertész continuó dedicando su tiempo libre a la fotografía y tomó numerosas fotos con su hermano Jenő como modelo. No satisfecho con su trabajo en la bolsa de valores, a principios de los años 1920 abandonó su carrera para dedicarse a la agricultura y la apicultura. Sin embargo, esta aventura fue de corta duración debido al desorden político y al comunismo en la zona rural húngara.

Luego de regresar a su trabajo como corredor de bolsa, Kertész decidió abandonar Hungría, para escapar de su estilo de vida y unirse a una de las escuelas fotográficas de Francia. Sin embargo, su madre lo persuadió para que no se marchara. Su sueño de salir de Hungría no se realizaría hasta varios años después. Mientras tanto, volvió a trabajar en la bolsa, dedicándole su tiempo libre a la fotografía, participando en concursos y certámenes.

En 1923, la Asociación de Fotógrafos Aficionados de Hungría le ofreció una medalla de plata por una de sus fotografías, pero con la condición de que ésta debería ser impresa usando el proceso bromóleo [4]. Kertész se rehusó a utilizar este proceso y rechazó la medalla, aceptando sólo un diploma de la asociación. Desde allí Kertész comenzó una batalla para defender su trabajo, la cual tendría en el futuro otras confrontaciones.

Una de sus fotografías apareció en la portada de la revista Érdekes Újság del 26 de junio de 1925. La revista ya había reproducido una de sus fotografías en el número del 25 de marzo de 1917, pero ésta fue la primera vez que una foto de Kertész aparecía en portada. Para entonces ya estaba decidido a trasladarse a París y así poder usar los elementos artísticos que esta ciudad podía ofrecerle. Kertész emigró a París en septiembre de 1925 en contra de los deseos de su madre, dejando atrás a sus hermanos, a Elizabeth y a su tío Lipót, quien murió poco después. Así comenzó su periodo Francés.

André Kertész. Budapest, 1914.

André Kertész. Budapest, 1914.

Período francés (1925-1936)

“Uno no ve lo que fotografía, sino lo que siente”. André Kertész.

Su hermano Jenő emigró a Argentina, pero Elizabeth permaneció en Hungría hasta que Kertész se estableciera en París.

Kertész fue uno de los muchos artistas que emigraron del Imperio Austrohúngaro, como el fotógrafo François Kollar, Robert Capa, Emeric Fehér, Brassaï, Man Ray, Germaine Krull (quien participó en algunas exhibiciones con Kertész) y Lucien Aigner, entre otros.

Ya establecido en París cambia el nombre de Andor por André, que usaría durante el resto de su vida. Por aquellos días muchos fotógrafos estaban interesados en el dadaísmo, el cual se estaba convirtiendo en un movimiento artístico considerable, especialmente en Francia. Al principio, Kertész  se relaciona sólo con los círculos húngaros pues no habla bien el francés, pero pronto conoció a varios miembros del movimiento dadaista y se relacionó con ellos. También disfrutaba visitando a sus amigos escultores donde se dejó impresionar con el cubismo.

Pronto obtuvo éxito comercial y de crítica realizando trabajos por encargo para varias revistas europeas como Vu, Sunday Times, Berliner Illustrierte Zeitung y Uhu [5].

Fue el primer fotógrafo en realizar una muestra individual cuando Jan Slivinsky organizó una serie de exposiciones individuales para treinta fotógrafos en la Galerie Au Sacre du Printemps en 1927.

En 1928, Kertész dejó de usar cámaras con placas y adquirió una Leica pequeña, manejable y discreta. Comenzó a frecuentar el café de Dôme, lugar de reunión de la vanguardia cultural, e inicia una relación con el mundo artístico de Montparnasse, donde se instala como fotógrafo ilustrador, tomando imágenes a Leger, el pintor Piet Mondrian y Marc Chagall, Brancussi, la escritora Collete, el cineasta Sergei Eisenstein o Magda Bröder. Allí Conoce a Brassai y a Cartier-Bresson.

Kertész se pasea por doquier y en las noches toma escenas callejeras llenas de poesía, que influyen en Brassaï; aunque éste siempre negó que Kertész le enseñara a fotografiar la noche para su proyecto París de Noche.

En 1930, Kertész ganó una medalla de plata por sus servicios a la fotografía en la Exposition Coloniale en París. Éste periodo, fue uno de los más productivos de su carrera, ya que tomaba fotografías diariamente y publicaba varias de estas en revistas. También dividía su tiempo cuidadosamente entre encargos y su fotografía personal. Las revistas francesas (mencionadas antes) como Vu y Art et Médecine publicaron fotos hechas por Kertész, muchas de las cuales fueron usadas en portadas.

En este mismo año viajó a Hungría para visitar a su familia, pero regresó a París poco después. Aunque su familia no lo sabía, Kertész se había casado con una fotógrafa francesa llamada Rozsa Klein (también conocida como Rogi André) a finales de los años 1920. El matrimonio duró cuatro años y Kertész nunca habló sobre el tema hasta su muerte para no desilusionar a Elizabeth quien se mudó con él en 1931, a pesar de la oposición de su familia. La pareja no se separaría a partir de entonces.

André Kertesz Elizabeth y yo

Andrés Kertész, Elizabeth y yo, París 1930.

Kertész trabajó frecuentemente junto al editor de la revista Vu, Lucien Vogel, quien publicaba sus fotografías sin comentarios y le dejaba realizar reportajes sobre temas diversos. Kertész disfrutaba viajar en Paris y sus alrededores tomando fotografías relacionadas con el tema que Vogel le asignara.

En sintonía con las vanguardias europeas de la época, en 1933, le encargaron realizar una de sus más famosas series fotográficas titulada “Distorsiones”: una serie de 200 fotografías de modelos desnudos en distintas poses frente a varios espejos cóncavos y convexos de circo, creando con ello imágenes surrealistas. En algunos casos la imagen de las modelos Najinskaya Verackhatz y Nadia Kasine, aparecía tan distorsionada que sólo algunas extremidades o facciones eran reconocibles en la fotografía. Kertesz se siente fascinado por la “extrañeza de la realidad”, al torcer los cuerpos, desencajar las armonías, y generar líneas y pliegues extraños [6]. Sobre esta serie, comenta:

“Un amigo húngaro me presentó al director de la revista ‘Le Sourire’, una revista satírica Francesa subida de tono. Muchos artistas trabajaron para esta publicación. Nunca se habían publicado fotos antes. El editor me pidió que hiciera algo. Compré dos espejos deformantes en el mercado de pulgas y con la luz existente logré unas tomas divertidas. Algunas de las imágenes quedaron como si fuesen esculturas, las demás quedaron grotescas y aterradoras. Me tomó cerca de 140 fotografías en un mes, trabajando dos o tres veces a la semana. ‘Le Sourire’ [7] publicó un par de ellas”.

Esta insólita solución visual, que “subraya lo extraño de la realidad, pero no lo falsifica”, representa una visión estética vanguardista para la fotografía. Luego de la publicación de su primer libro de fotografías, Enfants (dedicado a Elizabeth y a su madre, quien había muerto poco antes), en 1933, Kertész publicó varios libros de fotografía. ”Paris”, fue publicado en 1934 y fue dedicado a sus hermanos Imre y Jenő. Nos Amies les bêtes (Nuestros amigos los animales) fue lanzado en 1936 y Les Cathédrales du vin (Las catedrales de vino) en 1937.

Kertész y Elizabeth contrajeron matrimonio el 17 de junio de 1933 y Kertész empezó a pasar menos tiempo con sus amigos artistas y fotógrafos para estar con su esposa. Cuando Kertész se casó, el Partido Nazi estaba adquiriendo poder en Alemania. Esto provocó que las revistas empezaran a publicar reportajes sobre política. Muchas revistas dejaron de publicar fotografías de Kertész, ya que no tenían relación alguna con temas políticos. A partir de entonces Kertész empezó a recibir menos comisiones, por lo que, con el consentimiento de Elizabeth, planeó mudarse a Nueva York para trabajar con la agencia Keystone de Ernie Prince. En 1936, ante la amenaza de la Segunda Guerra Mundial y la falta de trabajo, Kertész y Elizabeth embarcaron en el SS Washington rumbo a Manhattan. Así comenzó su periodo estadounidense.

André Kertész. Chez Mondrian. París, 1926.

André Kertész. Chez Mondrian. París, 1926.

Período estadounidense (1936-1961)

“Cada vez que André Kertész oprime el obturador, siento el latido de su corazón”. Henri Cartier-Bresson

Kertész llegó a Nueva York el 15 de octubre de 1936 con la intención de reavivar su inspiración y darse a conocer como fotógrafo en los Estados Unidos.

La pareja se estableció en el Beaux Arts Hotel en Greenwich Village. Desde su llegada, Kertész descubrió que la vida en los Estados Unidos era más difícil de lo que había imaginado. Más tarde se referiría a éste periodo de su vida como una “absoluta tragedia”.

Ahora no tenía a sus amigos artistas de Francia y las personas en Estados Unidos no eran tan amables cuando los fotografiaban como la gente en París.

Poco después de su llegada, Kertész contactó a Beaumont Newhall, el director del departamento fotográfico del Museo de Arte Moderno de Nueva York, quien estaba preparando una exposición titulada: “Photography 1839–1937”. Sin embargo, cuando Kertész le ofreció algunas de las fotografías de su serie “Distorsiones”, Newhall las criticó, lo que ofendió a Kertész. A pesar de eso, Newhall expuso las fotografías.

En diciembre de 1937, Kertész realizó una exhibición individual en la PM Gallery. Su situación empeoró cuando la agencia Keystone le hizo pasar la mayor parte del tiempo trabajando en el estudio de la compañía, a pesar de haberle ofrecido transporte a diferentes lugares para que realizara periodismo fotográfico.

Kertész trató de visitar Francia, pero no tenía dinero. Para cuando había ahorrado suficiente, la Segunda Guerra Mundial ya había empezado, lo que imposibilitó su viaje. Sus problemas con el inglés también le afectaron. En Francia había sobrellevado su incapacidad para hablar francés, pero en Nueva York, donde se sentía como un forastero, sus problemas con el lenguaje tuvieron un efecto mayor. La imagen ‘Nue Perdida’ (Lost Cloud), que viene a continuación lo brinda todo para entender sus sentimientos en esos momentos.

André Kertéz. Nube perdida. Nueva York. 1937.

André Kertéz. Nube perdida. Nueva York. 1937.

Sintiéndose cada vez más frustrado con la ciudad, Kertész dejó Keystone luego de que su jefe Ernie Prince abandonara la compañía en 1937. Posteriormente, la revista Harper’s Bazaar [8] le encargó fotografías para un artículo sobre la tienda de departamentos Saks Fifth Avenue [9] para su número de abril de 1937. Kertész continuó trabajando con la revista, además de aceptar comisiones de Town & Country magazine para complementar sus ingresos.

La revista Vogue le ofreció un trabajo, pero él rechazó la oferta, ya que temía que no pudiera fotografiar en un estudio como se acostumbraba en el mundo de la moda. En cambio, aceptó un trabajo en la revista Life. Su primera obra para ellos fue una pieza llamada The Tugboat (El Remolcador). A pesar de las instrucciones recibidas, Kertész no se limitó a fotografiar remolcadores, sino todo el muelle y sus actividades. Debido a esto, Life rehusó publicar sus fotos. Nuevamente, Kertész se sintió frustrado con la ciudad y su industria fotográfica.

En el número del 25 de octubre de 1938 de la revista Look, se publicó una serie de fotografías de Kertész llamada ‘Un bombero va a la escuela’ (A Fireman Goes to School), pero los créditos le fueron dados a Ernie Prince, su antiguo jefe. Kertész, enfurecido, contempló la posibilidad de no volver a trabajar para ninguna revista.

Sin embargo, sus fotografías aparecieron en la revista Coronet en 1937, pero en 1939 se desilusionó cuando la revista no incluyó ninguna de sus fotos entre las seleccionadas para el número especial titulado: ”Fotografías más memorables” de Coronet.

Más adelante le encomendaron fotografiar el Ballet American: “[…] Llegue y comencé a organizar mis luces, cuando una voz me gritó: ‘Alto, no tiene permiso de utilizar esas luces aquí. Le dije: Estas son mis luces y estoy haciendo mi trabajo’… ‘No tienes permiso’. Aunque perdí la paciencia, igual no me dejaron tomar las fotos.” “Más tarde, quise hacer algo a mi manera, sin complicaciones. Me llevé a los bailarines a un parque infantil cercano. Algunos niños estaban jugando al escondite y al gato y al ratón y los bailarines comenzaron a mezclarse con los niños.  Mira la adoración de los niños en la imagen. Fue un momento fantástico. Las bailarinas con ese glamour, y los niños observándolas. El gerente de publicidad envió las fotos a la revista Life. Las imágenes regresaron un año y medio más tarde con una frase en el sobre: ”No encontramos un lugar para hacer uso de ellas.”

Andrés Kertész. Ballet. New York, 1938.

Andrés Kertész. Ballet. New York, 1938.

Posteriormente, Kertész daría por finalizada su relación con la revista y su editor Arnold Gingrich. La situación se repitió en el número de junio de 1941 de Vogue, dedicado a las fotografías en honor de Condé Montrose Nast, fundador de Condé Nast Publications [10]. A pesar de haber realizado más de treinta ensayos fotográficos para Vogue y House & Garden, Kertész no apareció en la lista de fotógrafos.

Ese mismo año Kertész y Elizabeth fueron declarados enemigos extranjeros, ya que ambos portaban pasaportes húngaros, por lo que no se le permitió fotografiar exteriores ni nada relacionado con la seguridad nacional. Kertész dejó de realizar encargos y abandonó la fotografía durante tres años, ya que no quería ser arrestado ni tener problemas políticos para no perjudicar a Elizabeth, quien había iniciado un negocio de cosméticos (Cosmia Laboratories) con un amigo húngaro.

Elizabeth obtuvo la ciudadanía estadounidense el 20 de enero de 1944 y su esposo el 3 de febrero de ese mismo año. A pesar de la fuerte competencia con otros fotógrafos como Irving Penn, Kertész continuó realizando encargos. Aunque no fue incluido entre los sesenta y tres fotógrafos del “árbol genealógico fotográfico” de Vogue (el cual incluía los fotógrafos más importantes de la era), fue contratado por House & Garden para realizar una comisión de Navidad.

En junio de 1944, László Moholy-Nagy le ofreció un puesto como profesor en la New Bauhaus, American School of Design [11], pero Kertész rechazó la oferta.

En 1945, lanzó un nuevo libro de fotografías llamado “Días de París” (Day of Paris), el cual incluía fotografías que había tomado justo antes de abandonar Europa. El libro fue un éxito de crítica. Kertész aceptó un contrato de larga duración con House & Garden en 1946. Aunque el contrato restringía su trabajo editorial y le obligaba a pasar la mayor parte del tiempo en el estudio, se le pagaban US$10.000.oo y le devolvían todos los negativos después de seis meses. Aunque los temas que podía fotografiar eran limitados, Kertész fue enviado a varios lugares y casas famosas. Incluso realizó viajes internacionales, visitando Inglaterra, París y Budapest.

Entre 1945 y 1962, más de 3.000 de sus fotografías fueron publicadas en House & Garden y se volvió conocido en la industria fotográfica. Sin embargo, realizó pocos trabajos personales durante este periodo.

En 1946, Kertész realizó una exposición individual en el Art Institute of Chicago, compuesta principalmente por fotos de la serie ‘Day of Paris’. Frecuentemente se refería a éste como uno de sus mejores momentos en los Estados Unidos.

En 1952, se mudó con su esposa a un apartamento cerca del Washington Square Park. Allí Kertész tomó algunas de sus mejores fotografías desde que había llegado a los Estados Unidos. Las fotos, realizadas con teleobjetivo, mostraban el parque cubierto de nieve con numerosas siluetas y huellas.

André Kertész. Washington Square. Nueva York. 1954.

André Kertész. Washington Square. Nueva York. 1954.

Durante el periodo que pasó trabajando para House & Garden, Kertész se sintió insultado nuevamente cuando su trabajo no apareció en la famosa exposición de Edward Steichen: “The Family of Man” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1955.

A finales de 1961, rompió su contrato con Condé Nast Publishing debido a un altercado menor. Kertész, liberado de las restricciones que imponía la revista, trató de volver a la escena fotográfica internacional. Esta parte de su vida es conocida como el periodo internacional, ya que ganó fama internacional y realizó exhibiciones en varios países.

Período Internacional (1962-1985)

“Yo soy un aficionado eterno”. André Kertész.

En 1963 participó en la IV Mostra Biennale Internazionale della Fotografia en Venecia y más tarde en ese año hizo una exposición en la Biblioteca Nacional de Francia en París. En Venecia recibió una medalla de oro por su dedicación a la industria fotográfica. Posteriormente visitaría a su hermano Jenő en Argentina.

Durante este periodo Kertész experimentó con fotografías en color, aunque sólo realizó unas cuantas de éstas. En 1964 Kertész realizó una exposición individual en el Museo de Arte Moderno, poco después de que John Szarkowski se convirtiera en el director de fotografía del museo. La exposición fue aclamada por la crítica y a raíz de ello Kertész fue considerado en los círculos fotográficos como una figura de relevancia.

Durante los años venideros, además de participar en numerosas exhibiciones por todo el mundo, también recibió varios premios: en 1965, fue nombrado miembro de la American Society of Media Photographers [12]; en 1974 le fue otorgada la Beca Guggenheim y se le nombró Comandante de la Orden de las Artes y las Letras; en 1977, recibió el Mayor’s Award of Honor for Arts and Culture en Nueva York; en 1980, se le otorgó la Médaille de la Ville de Paris (Medalla de la Ciudad de París); y en ese mismo año ganó el primer Premio Anual de la Association of International Photography Art Dealers.

En 1977 muere su mujer de cáncer, lo que le sume en una gran depresión y se recluye en su casa. Para tratar de sobrellevar la pérdida, Kertész empezó a pasar más tiempo con sus amigos, visitándolos algunas noches para conversar.

En 1979 Polaroid le regaló uno de sus nuevos modelos, la SX-70, cámara con la cual experimentó durante 1980. Con esta cámara realizo la serie titulada “From my window” (1981) sobre los objetos que compartió con su mujer, cuyas habitaciones dejó intactas.

André Kertéz. (Polaroid SX-70 original: 7.9 x 7.9 cm). Nueva York. 23 de setiembre de 1979.

André Kertéz. (Polaroid SX-70 original: 7.9 x 7.9 cm). Nueva York. 23 de setiembre de 1979.

En 1981, recibió un doctorado honorario del Bard College y recibió por segunda ocasión el Mayor’s Award of Honor for Arts and Culture. Kertész produjo varios libros durante este periodo y recuperó varios de los negativos que había dejado en Francia años atrás. Durante sus últimos años, Kertész viajó a varios países con motivo de sus exposiciones, especialmente a Japón, y logró restablecer sus relaciones con otros artistas.

En 1982, se le otorgó el Gran Premio Nacional de Fotografía en París y ganó el 21° Premio Anual George Washington de la American Hungarian Foundation. Su agente, Susan Harder, trató activamente de que otros reconocieran las contribuciones de Kertész a la historia de la fotografía.

En 1983, Kertész recibió un doctorado honorario del Royal College of Art. En ese mismo año fue nombrado Caballero de la Legión de Honor y se le otorgó un apartamento para sus futuras visitas a París. Otros de los reconocimientos que recibió son: el Annual Lifetime Achievement Award del Maine Photographic Workshop (1984), el Californian Distinguished Career in Photography Award (1985), el primer Annual Master of Photography Award del International Center of Photography (1985) y un doctorado honorífico de la Parsons The New School for Design.

Además de estos reconocimientos, el Museo Metropolitano de Arte compró 100 de sus fotografías en 1984, la mayor adquisición de fotografías de un artista vivo realizada por un museo. En 1984 vuelve a Hungría, donde recibe una de las condecoraciones estatales a las artes más importantes, la Orden de la Bandera de la República Popular.

Kertész murió en su hogar mientras dormía, el 28 de septiembre de 1985. Sus restos fueron cremados y enterrados junto a los de sus esposa. Después de su muerte, su trabajo continuó recibiendo críticas positivas. Su obra es conocida por el uso predominante de la luz; el mismo Kertész dijo “Yo escribo con luz.” Kertész no era seguidor de ningún movimiento político y sus fotografías se limitaban a representar la simplicidad de la vida.

Con su estilo íntimo y su tono nostálgico, sus fotografías transmiten una sensación de eternidad. A diferencia de lo que sucede en otros fotógrafos, sus obras daban una idea de su estilo de vida, mostrando en orden cronológico los lugares en los que había estado.

En 1987, dos años después de su muerte, se inaugúra el Museo de Fotografía André Kertész en la ciudad de Szigetbecse donde, según sus propias palabras, pudo estar muy cerca de la naturaleza y de la gente durante su infancia, y volver a esas imágenes cuando hacia fotos de Francia y Nueva York. De su obra, numerosas copias vintage, las cámaras y parte de sus objetos se quedaron, de acuerdo a su testamento, en Nueva York bajo la gestión del Estate of André Kertész, y los negativos de casi cien mil tomas fueron entregados a la Mission du Patrimoine Photographique en Francia.

 

“Si un niño aprende a escribir perfectamente su ABC, eso es hermosa caligrafía, pero no tiene valor alguno a menos que pueda expresarse a sí mismo y pueda usar la técnica para su propio arte. ¡Hay que sentir lo que se hace! Incluso si estás imitando, debes sentir. La técnica es sólo el mínimo en la fotografía. Es el punto en que se debe empezar. Creo que uno debe ser un técnico perfecto para expresarse como lo desea, y después puede olvidarse de la técnica. Cuando fui a la revista Life, me dijeron que les gustaban mis fotografías, ¡pero que en ellas yo hablaba mucho! Querían documentos, técnica, y no fotografías expresivas. El momento siempre dictamina mi obra. Lo que yo siento, eso hago. Eso es para mí lo más importante. Todos pueden mirar, pero no siempre ven. Yo nunca calculo ni considero; veo una situación y sé que está bien, incluso si tengo que retroceder para conseguir la iluminación apropiada”. André Kertész, entrevistado en 1977 por Paul Hill y Thomas Cooper.

André Kertész. Melancólico tulipan. Nueva York 1938.

André Kertész. Melancólico tulipan. Nueva York 1938.


[1] Jorge Mesa, fotógrafo y docente de fotografía de la Academia Cultural Yurupary y la Escuela de Ingeniería en Medellín, Colombia.

[2] Las cámaras Goerz Tenax, es comercializada en el período de 1912 al 1926 en diferentes tamaños y formatos. En 1926, el fabricante alemán Goerz se fusiona a Ernemann, Contessa-Nettel e Ica para fundas la firma Zeiss Ikon. Algunos modelos Goerz continuaron fabricándose con posterioridad a tal fecha, llevando ya el logotipo Zeiss Ikon.

Goerz Tenax Camera, 1926

Goerz Tenax Camera, 1926

[3] La República Soviética Húngara fue un efímero régimen de dictadura del proletariado en Hungría, instaurado por la unión del Partido Socialdemócrata y el Partido Comunista en la primavera de 1919, ante la grave crisis interna en el país. Se inició el 21 de marzo de 1919 y que terminó el 1 de agosto del mismo año. Incapaz de alcanzar un acuerdo con la Entente que mantenía el bloqueo económico a Hungría, acosada por los países vecinos por disputas territoriales y embarcada en un profundo cambio social interno, la república fracasó en sus objetivos y quedó abolida a comienzos de agosto.

[4] El bromóleo es un antiguo procedimiento fotográfico considerado como impresión noble por los fotógrafos pictorialistas, siendo muy utilizado en la primera mitad del siglo XX. Consiste en blanquear una copia fotográfica de bromuro de plata e impregnarla después con pigmentos al óleo.

[5] La revista VU fue un semanario francés de información creado y dirigido por Lucien Vogel que se estuvo editando entre el 21 de marzo de 1928 y el 29 de mayo de 1940. The Sunday Times es un periódico de gran formato dominical distribuido en el Reino Unido y la República de Irlanda. Publicado por Times Newspapers Ltd, subsidiaria de News International, la cual también publica The Times, pero los dos periódicos fueron fundados independientemente y solo pertenecen a la misma compañía desde 1966. Berliner Illustrierte Zeitung, o Revista Ilustrada Berlinesa, fue una publicación de amplia distribución en la República de Weimar, posteriormente en la Alemania Nazi. Fundada en 1892, tuvo una amplia circulación hasta que la última edición fue publicada el 22 de abril de 1945.

[6] Algunas de las fotos de esta serie aparecieron en el número del 2 de marzo de la revista Le Sourire y posteriormente en un número de la revista Arts et métiers praphiques del 15 de septiembre de 1933.

[7] Le Sourire de France fue una publicación muy popular, en la cual se trataban temas satíricos, aunados a imágenes consideradas como irreverentes para ciertos sectores de la sociedad francesa, pues en ella aparecían ilustraciones que causaban controversia como hombres “inflados” por el capitalismo, y mujeres en posiciones sugerentes. Le Sourire de France fue una revista que inició su distribución a principios del siglo XX.

3 portadas del magazzine Le Sourire

Portadas de la revista Le Sourire

[8] Harper’s Bazaar es una revista de moda. Fundada en 1867 en Estados Unidos como Harper’s Bazar por Mary Louise Booth, las páginas de la revista han contado con importantes colaboraciones como son Carmel Snow, Carrie Donovan, Liz Tilberis y fotógrafos como Man Ray, Irving Penn, Richard Avedon, Milton H. Greene, Hiro, Inez Van Lamsweerde y Patrick Demarchelier. Inicialmente, fue publicada semanalmente hasta 1901, cuando se convirtió en mensual. Hearst Corporation, el propietario actual, adquirió la revista en 1912.

[9] Saks Fifth Avenue es una cadena de grandes almacenes de lujo en los Estados Unidos, propiedad y operada por Saks Fifth Avenue Enterprises (SFAE), una subsidiaria de Saks Incorporated. Compite con las tiendas departamentales de lujo con Neiman Marcus, Bergdorf Goodman, Barneys New York, Bloomingdale’s y Lord & Taylor. Saks tiene su sede en la Ciudad de Nueva York.

[10] Condé Nast Publications, Inc. es una editorial re revistas internacional, fundada en 1907. Sus oficinas principales se encuentran en Nueva York, Londres, Milán, París,Madrid, México y Tokio. Condé Nast es propiedad de Samuel Irving Newhouse, Jr Samuel Irving Newhouse, Sr., miembros de una importante familia judía-estadounidense. Los actuales máximos directivos del grupo son Charles Townsend (CEO) y Robert Sauerberg (Presidente), también estadounidenses de origen judío.

[11] Tras 1933 gran parte de los integrantes de la Bauhaus marcharon hacia los Estados Unidos en donde se desarrolló una especie de continuación de la Bauhaus hasta la Guerra Fría. László Moholy-Nagy fundó en Chicago en 1937 la New Bauhaus. De las nuevas encarnaciones de la escuela, esta sería la que respetaría más fielmente el plan de estudios original. En 1951 el arquitecto y escultor suizo Max Bill, siguiendo los lineamientos de la Bauhaus original, funda en Ulm (República Federal Alemana) la Hochschule für Gestaltung (Escuela Superior de Proyectación), que recupera pronto la denominación de Bauhaus o, para diferenciarla de la inicial, Neues Bauhaus (Nueva Bauhaus), de la cual fue director entre 1954–1966 el pintor y diseñador argentino Tomás Maldonado, quien enfatizó aún más con el carácter científico y racionalista aplicado en las artes.

[12] La Sociedad Americana de Fotógrafos de Medios (American Society of Media Photographers), abreviado ASMP , es una asociación comercial de profesionales fotógrafos, incluyendo a muchos fotoperiodistas. La ASMP aboga por los derechos legales de los fotógrafos, apoya el intercambio de información entre los miembros, y proporciona información comercial y técnica. La ASMP cuenta con más de 6.000 miembros en más de 30 países.

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