Richard Avedon: Las cicatrices de Andy Warhol, 1969

Richard Avedon 62

En 1968, a Valerie Solanas se le cruzaron los cables, un episodio de esquizofrenia y paranoia, dijeron los médicos, y le disparó tres tiros en la entrada de su estudio (The Factory). Warhol no murió en el atentado, pero lo cierto es que el episodio modificó sustancialmente su forma de ser y padeció sus secuelas durante el resto de su vida. Al año siguiente, 1969, Richard Avedon también le disparó, pero lo hizo con su cámara, creando esta brutal fotografía de sus cicatrices.

-Y de mis cicatrices, ¿qué?

-De tus cicatrices, ¿qué? -dijo B-. Te diré yo qué ocurre con tus cicatrices. Creo que produciste un Frankenstein sólo para poder exhibir tus cicatrices en el anuncio. Pusiste tus cicatrices a trabajar para ti. Y ¿por qué no? Son lo mejor que tienes  porque prueban algo. Siempre he pensado que está bien tener la prueba.

-¿Y qué prueban?

-Que te pegaron un tiro. Tuviste el mayor orgasmo de tu vida.

-¿Qué pasó?

-Pasó tan rápidamente que fue como un relámpago.

-¿Qué pasó?

-¿Recuerdas lo avergonzado que estabas en el hospital cuando las monjas te vieron sin tus wings? Y empezaste a coleccionar cosas otra vez. Las monjas te indujeron a coleccionar sellos, como en tu infancia, o algo así. También volvieron a que despertar tu interés por coleccionar monedas.

-Pero no me has dicho qué sucedió. -Quería que B me lo contara. Cuando alguien habla de eso, escucho, oigo las palabras y pienso, quizá todo sea cierto.

-Estabas allí, caído, y Billy Name estaba de pie y lloraba. Y tú le decías que no te hiciera reír porque te dolía de verdad.

-¿Y…? ¿Y qué más?

– Estabas en la sala de Cuidados Intensivos y recibías tarjetas y regalos de todo el mundo, de mí también, pero no me dejaste ir a visitarte porque pensabas que te robaría tus píldoras. Y dijiste que estar tan próximo a la muerte era realmente como acercarse a la vida porque la vida no es nada.

-Sí, sí, pero ¿cómo pasó?

-La fundadora de la Sociedad para Capar a los Hombres quería que produjeras un guión suyo y a ti no te interesó y una tarde apareció en tu taller. Allí había mucha gente y tú hablabas por teléfono. No la conocías muy bien y ella salió del ascensor y empezó a disparar. Tu madre se llevó un gran disgusto. Pensaste que se moriría. Tu hermano estuvo realmente fabuloso, el que es cura. Apareció en tu habitación y te enseñó a hacer punto. ¡Yo se lo había enseñado en la sala de espera!

¿De modo que así fue como me dispararon?

Fragmento del libro de Andy Warhol, Mi filosfía de A a B y de la B a A

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